Muchos trabajadores ven en su jefe una persona de la que aprender y ampliar su desarrollo profesional. De este modo esperan completar su formación para poder acceder a mejores puestos de trabajo en el futuro.
Estos datos se apoyan en un estudio realizado por la empresa Randstad realizada entre 1.600 encuestados. En este estudio se analizan los perfiles de los encuestados: las mujeres, los jóvenes y los trabajadores con estudios universitarios son los que más optan a que su jefe les ayude a desarrollar su carrera profesional.
En la encuesta también han analizado las cualidades que más valoran los empleados de sus superiores: respeto, una buena comunicación, el trabajo en equipo, la cercanía y la implicación son las cualidades más importantes en orden descendente.
A continuación reproducimos los puntos básicos que Randstad ha detectado para convertirse en un jefe con garantías:
¿Qué define a un buen jefe?
- Pertenencia a un grupo: El líder debe comportarse como un miembro más del equipo y tiene que transmitir un objetivo común al resto de personas que se encuentran bajo su supervisión.
- Capacidad de comunicación: La comunicación debe de ser fluida y transparente y por supuesto debe de primar la honestidad hacia el equipo. Esta comunicación también debe de ser directa y respetuosa.
- Ejemplo a seguir: El equipo debe de notar la ilusión de su superior en lo que desempeña y debe de encontrar en él un referente no sólo de su trabajo y hacia el resto de compañeros.
- Estandarte de la compañía: El líder tiene que trasladar los valores y la visión de la compañía para hacer que sus colaboradores se sientan parte importante de ella.
- Motivador: El líder debe de saber motivar para reforzar las carencias e impulsar los puntos fuertes de cada uno de sus colaboradores para ayudarles en su formación profesional.
- Promotor del cambio: La creatividad y la innovación tienen que ser dos pilares fundamentales en la gestión del líder y para estar preparados para los cambios.
- Conciliador: No sólo debe comunicarse con su equipo de forma continua y efectiva sino que tiene que promover la buena relación dentro de él. Para ello, son esenciales la comprensión a la hora de entender a los demás y su capacidad de diálogo. El líder no impone sus opiniones, sino que tiene que convencer a sus colaboradores.
- Capaz de aprender de los demás: El líder no tiene miedo a rodearse de los profesionales más aptos para aprender de ellos y conocer el mejor resultado en aquello que hacen.
- Saber delegar: Al no temer a sus colaboradores, el líder debe aprender a delegar y confiar en ellos a la hora de realizar el trabajo.
- Capacidad de resolución: Reducir los problemas a lo realmente importante y tomar decisiones asumiendo las consecuencias de sus ideas. Tiene que saber coordinar el tiempo de trabajo y eliminar aquellas tareas innecesarias.
En el Centro Europeo de Evolución Económica estamos convencidos de que encuestas como esta, no hacen más que confirmar la necesidad de una buena preparación para ser un buen superior. Asesorar en la gestión de los recursos humanos, aconsejando a los superiores cómo tratar a sus trabajadores es uno de los trabajos más importantes que realizan los Consultores de CEDEC.
Imagen World Economic Forum





